Rulos de Esperanza

En Tupungato, cuna de los vinos del Valle de Uco, a los pies de la cordillera, viéndola por la ventana, se junta el grupo Esperanza para transformar dolor en Amor. Empezaron espontáneamente a encontrarse en la Parroquia del Socorro unidos por un mismo dolor: la pérdida de un familiar muy cercano. Al principio hablaban, se abrazaban y lloraban mucho, hasta que eso no les alcanzó, y necesitaban poder levantar la vista y convertir esa angustia en algo productivo. Así comenzaron a hacer muñecos de tela para poder cambiarlos por pañales y ropa para el Hospital. Los Padres Horacio y Raúl les dieron un gran empujón y así renació el grupo, con un espíritu y motor renovado.

Mari es el alma del grupo, nunca falta; es costurera, consigue restos de tela y piensa variedades para los muñecos según los pedidos; que se van multiplicando, souvenirs de bautismo, egresados, recibidas, cumpleaños, etc. Todo lo que recaudan se transforma en alimentos, ropa o remedios, para que las Hermanas lo lleven a los barrios necesitados o al Hospital; o directamente llega como canje en pañales, lanas o telas para seguir produciendo. Y se nota la dedicación puesta en cada puntada, cada relleno, cada manito, cada zapato; hasta les hablan, riéndose de las caras conseguidas, mostrándolas. Cada muñeco pasó por varias manos en el camino, entre charlas, recuerdos, lágrimas y mates, y como resultado tenemos un muñeco alegre, cálido, abrazable, único y lleno de Amor. Y ese Amor se respira, mientras charlan, se acompañan, recuerdan a sus hijos o esposos perdidos y se ríen de los cuentos divertidos de Ana, con traducción mendocino/porteño de “potito” incluida.

No es un camino fácil, la pérdida de un hijo es el peor dolor que puede pasar una madre, y nunca podrán liberarse u olvidar ese dolor; “sólo si perdiéramos la memoria”, dice Mari. Y cada día le repite a su hijo que ya está con Dios: “un día más y un día menos”, uno más acá, y uno menos para encontrarse…

Y nos preguntamos: Cómo hacen todos ellos, con tanto dolor, para estar tan alegres y tener tantas pilas? Todos coinciden en que transformar ese dolor en servicio y ese servicio en Amor, les da fuerza y Paz, como sabiamente decía la Madre Teresa. No dudan que transformando ese dolor en servicio ayudando a otros, abandonándose en Dios, ofreciendo su dolor, y aceptando que todos tenemos nuestra cruz, es el Único camino posible. Liliana nos contaba que cuando se enteraba de que alguien en Tupungato perdía algún ser querido, no veía la hora de ir a abrazarlo y compartir todo ésto, que no está solo y que se puede salir adelante. Y si bien cada uno tiene sus tiempos, nada mejor que el ejemplo de Anita, que nos contaba que tras 4 años de psicólogos, en tan sólo un mes de conocer al grupo Esperanza su vida había cambiado en un 100%. Que ahora entendía muchas cosas, que ya no buscaba a su marido en su casa, y que había recuperado la Paz.

Todos salen de sus trabajos o dejan todo listo en sus casas para no perderse los martes y jueves de trabajo. Eduardo fue el único hombre presente esta vez, y se divirtió haciendo rulos rubios para los muñecos, compitiendo con nosotros, los aprendices. Elba, Anita y Tina hacían rulos morochos de casi-permanente mientras charlaban de sus familias; Liliana cosía piernas y brazos muy concentrada hasta que Margarita nos hizo reír con el cuento de su cumpleaños disfrazada de hormiga culona y su marido con el disfraz correspondiente. Hasta pudimos deleitarnos con una canción a capella con música de No llores x mi Argentina, del cumple de 60 de Mari, “…le doy gracias a la vida por todo lo recibido, mucho más de lo que imaginaba…” Un canto a la vida, terminamos cantando emocionados con ella.

Nos despedimos de ellos con un compromiso, nos llevamos un muñeco, vestido de payasito, para entregarle a algún chico que lo necesite en nuestro camino; ya les mostraremos esa carita de felicidad recibiéndolo que nos estamos imaginando. Y no nos queremos ir; Tupungato nos sorprende con tanta gente buena de corazón que nos tienta siempre a quedarnos un poquito más, recibimos abrazos para repartir para el resto del viaje. Y nos quieren retener con mil excusas, cortar carne, cebolla y masa para después armar empanadas, ensaladas y postres para 1500 personas para las Fiestas Patronales, visitar los barrios de los cerros con la Virgen del Socorro, Misas de Santos y Difuntos y otros tantos eventos. Estábamos por partir, pero no pudimos negarnos a la invitación a almorzar con Chiquita, una abuelita de 85 años con una paz envidiable con la que hoy compartiremos una gran charla. Pero esa ya es otra historia.

6-Manzano, Tupungato (81)bis 6-Manzano, Tupungato (82) 6-Manzano, Tupungato (98) bis 6-Manzano, Tupungato (80)Grupo Esperanza

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7 pensamientos en “Rulos de Esperanza

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