Con las manos bien abiertas

foto articulo Manos Abiertas1Nuestra heroína no tiene capa, pero lo único que le falta es volar. Es casi imposible conseguirla para una foto; es delgada y chiquitita, y aunque su ropa aerodinámica podría tomar vuelo en alguna tormenta, ella prefiere quedarse acá abajo, bien cerquita del barro y de los que más sufren. Marlen parece chiquitita a nuestros ojos, pero es un motor con un tropel de caballos de fuerza, que con su frescura y humildad dedica cada minuto a cuidar de los discapacitados en estado de abandono: a los más pobres de entre los pobres, aquellos que no pueden ni siquiera pedir ayuda. Sigue leyendo

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Los Caminos de la Vida

veo veoMuchas veces no son lo que esperamos, creemos o imaginamos, como bien dice la canción, pero nos hacen pasar por toda clase de lugares, a veces con paradas inesperadas, alegrías prolongadas y breves suspiros de emoción. Vamos conduciendo hacia nuestros objetivos y la vida nos va sorprendiendo en el camino. Yomaira tiene 41 años y está cumpliendo su sueño, el de ser Profesora. Desde muy chica soñaba con educar a otros, para alejarlos de la pobreza y violencia en la que estaban inmersos. Sin dudarlo, puso manos a la obra y comenzó a dar clases a los niños que no podían acceder a la escuela, mientras pelaba yucas y le daba de mamar a su bebé en su humilde casa del sur de Barranquilla, en el barrio 7 de Abril. Nada ni nadie le hizo perder la esperanza de que algún día, ese anhelo que en parte estaba cumpliendo, pudiera multiplicarse y agrandarse más allá de sus expectativas.

Del otro lado de Barranquilla, en el antiguo y coqueto barrio del Prado, Martha, luego de trabajar como bacterióloga durante muchos años, cuidar a sus 4 hijos, verlos crecer y abrirse camino; quiso buscar otra actividad donde volcar su tiempo. La calurosa y húmeda costa colombiana, se empeñó en juntar a ambas en este barrio marginal, a través de una amiga de Martha que ayudaba periódicamente en el humilde salón comunal que Yomaira había conseguido para dar clases, unos 45 niños en 30 metros cuadrados. Sigue leyendo

Todo por sus viejitos

con doña Inesita en su patio paisa

En el lugar menos pensado de los andes colombianos, colonialmente turístico y pintoresco como pocos, no creímos que podíamos sorprendernos como lo hicimos. Generalmente los lugares que atraen tantos visitantes muestran una imagen de comunidad feliz, sin necesidades, ocultando quizás lo menos atractivo al forastero. A mi entender, existe siempre un “mundo paralelo” que se mueve por caminos e incluso horarios distintos; requiere cambiar nuestros hábitos, para poder cruzarlo por casualidad, si es que estamos abiertos a vivirlo.

Con el dato preciso de una señora con gran vocación de servicio, es que fuimos a buscar a doña Inesita, una mujer que, según nos habían dicho, trabaja mucho por la comunidad de Villa de Leyva. Preguntamos por ella en la “Casa del Abuelo”, pero le quitaron importancia a su ayuda. Había algo que no sonaba del todo bien, ya que teníamos entendido que ella misma había creado esa Casa para los ancianos del pueblo, moviendo cielo y tierra para construirlo. Nos fuimos un poco confundidos, resueltos a encontrarla, con tanta suerte que a la primera persona que le preguntamos, fue doña Herminda, quien nos llevó hasta su puerta, practicando de pasada el clásico “sumercé” (del antiguo “Su Merced”) que tanto se usa en la región. Sigue leyendo

Pintando el futuro

Con Lupita, Mika y bailarinesLupita nunca se imaginó hace 17 años, que su ingenuo ofrecimiento para ayudar dando clases de Arte en la Parroquia Nuestra Señora de las Nubes, iba a tener tanto éxito. Cuando escuchó el pedido de auxilio del párroco que no sabía cómo entretener a los niños en las  tardes de vacaciones, a esta profesora de Arte recién mudada a Ballenita, se le ocurrió presentarse y dedicar algunas tardes a esta nueva actividad. La sorpresa fueron los 200 niños que se anotaron en los talleres. Tuvieron que armar varios turnos, arreglándose con un gran espacio, banquitos de plástico y pinturas conseguidas a través de donaciones, para poder finalmente dejar volar la imaginación en sus cuadros.

Esto fue sólo el principio de una gran obra maestra. Con la fuerza de una topadora y con el apoyo incondicional del Padre Humberto Gómez, lograron formar la “Fundación Profesionales del Tercer Milenio” en la comunidad de Ballenita, un pueblito pesquero de la costa ecuatoriana. Con tiempo, muchas rifas y algunas donaciones, compraron el terreno y construyeron el edificio que hoy alberga a estos Artistas del Próximo Milenio. A los pintorcitos de los primeros tiempos, le siguieron músicos, bailarines, mimos, dibujantes e intelectuales; para todos los gustos. Ya son muchos los ex-alumnos que con sus cuadros financian sus estudios universitarios, casi 8 que volvieron y enseñan lo que aprendieron devolviendo lo que han recibido con tanto esfuerzo. Sigue leyendo

Herederos de una “Petit” Misión

Tia Petita

Después de algunos desencuentros en Iquique, creímos que Chile nos dejaba ir sin presentarnos otro testimonio de vida, pero Arica, la puerta de salida norteña hacia Perú, nos sorprendió con un rinconcito de generosidad y fe inmensurables. De nuevo las causalidades de la vida nos llevaron de la mano. Todo empezó con una pareja de antropólogos iquiqueños que se acercó a charlar con alegría porque tenían una kombi parienta de nuestra Gardenia, y de paso nos dieron el dato de un buen mecánico en la próxima ciudad, Arica. Lo anotamos, aunque sin intenciones de usarlo. No sabíamos que algunos toques que habíamos hecho con otro amigo argentino habían dejado a Gardenia fuera de su punto, haciéndose notar en pleno desierto con una sed de nafta insaciable. Ansiábamos llegar a Arica para conocer al especialista, Eduardo, quien al contarle de nuestro proyecto, se sonrió y nos nombró inmediatamente al Comedor San Alberto Hurtado, o más conocido en el barrio como “Tía Petita”.

Nos encontramos con la primera heredera y fiel seguidora de los pasos de Petita, Verónica, una de sus hijas, quien con mucho gusto nos contó la historia de su madre y el Comedor. Una historia de generosidad sin límites, una Mujer con Mayúscula, sencilla y humilde, que teniendo 6 hijos y criando un séptimo, era una máquina de trabajar al servicio de los demás. Su gran fe movía montañas, y más de una vez, cuentan que, estando las cocineras preocupadas por no tener comida, Petita decía: “Enciendan los fondos (ollas), que algo va a llegar”, y así sucedía, las donaciones llegaban en el momento justo, cuando el agua ya estaba lista para recibir ese arroz, fideos o porotos. Sigue leyendo

Añatuya / Ayuda (parte 1)

Casi como un espejo, o capicúa:   “AÑ-ATUYA / AYUDA” : Linda casualidad… ¡Qué difícil resumir Añatuya, si todavía lo seguimos procesando! Impresionante lo que pasa ahí, en ese lugar polvoriento y caluroso por demás para los visitantes. Y no es un misterio, es puro coraje, voluntad y mucha ayuda de Arriba lo que moviliza a este ejército de héroes anónimos. Ellos realmente hacen lo que decía la gran Madre Teresa de “Amar hasta que duela”. Porque de verdad duele, hay realidades que duelen, y ellos dejan su propia realidad para sumergirse en la del otro y mejorarla.

Llegamos al Padre Cristian en Añatuya pensando en que nos cuente de alguna persona que ayude, y en un suspiro teníamos 9 (Nueve!) personas para conocer, un récord total para nosotros, que incrédulos pensábamos: “No puede ser que toda esta gente trabaje por Amor, seguramente después de conocerlos veremos que trabajan como cualquiera, rentados y con horarios.”  Uno a uno fueron no sólo probándonos lo contrario, sino también mostrándonos el Amor puesto en acción. Se ve que todavía nos cuesta cambiar mucho nuestra mirada. Sigue leyendo

La hormiga Reina


En las afueras de Chilecito, en el barrio-pueblo de San Miguel de 1100 habitantes, todos conocen a Reina porque es algo así como la madre de la comunidad. Ella conoce y se preocupa por todos, y con trabajo de hormiga logra todo lo que se propone. Desde que recuerda siempre lo hizo y lo seguirá haciendo; y con setenta y pocos años es una locomotora que vive al servicio de los demás. Conoce a todos, a todos pide ayuda, y gracias a eso, de a poquito y a pulmón, logró hacer realidad el Comedor, el Cementerio, la Capilla de San Miguel, la Biblioteca y tantas otras cosas.

Lo sorprendente fue que entramos al Comedor esperando encontrar a Reina y en su lugar vimos a 3 hombres cocinando y sirviendo la comida. Con un español bastante aceitado, Lorenz, de 18 años, nos explicó lo que hacían, mientras Bergde nos invitaba a comer unos ricos fideos con salsa y el irlandés Sean Paul intentaba entenderse con los chicos, pasaba algo como: “Piden sal, les dan más…”, le pedían sal y Sean Paul les servía tranquilamente más fideos pensando que era eso lo que pedían, ante las caras de asombro. A veces se olvidan que no entiende español, aunque se esfuerza y se divierte solucionando cualquier conflicto con una sonrisa. Sigue leyendo