Amor a la mexicana

con Lorena, lso chicos, y Greñas de espaldas!

Entrar a esta casa es como abrir de golpe una bolsita de m&m’s, y dejar que esos 32 confites salten alborotados hacia todos lados. Tras haber cruzado el umbral de la puerta, los niños parecen saltar y rebotar en las paredes sólo para tomar más impulso y venir a abrazarnos, contarnos alguna historia o adivinar de donde es nuestro acento tan raro. Lorena aparece para poner un poco de orden, mientras les pregunta a los más pequeños si traen puestos sus calcetines; “Suena chistoso, ¿no? ¡Pero es lo que siempre se les olvida!”, mientras sonreímos viendo que uno de ellos los saca de sus bolsillos y se los pone donde corresponde.

Si bien escuchamos mucho acerca de Silvia, la creadora de esta Fundación, hoy nos toca conocer su obra a través de su hija Lorena. Silvia sufre problemas respiratorios que la mantienen un poco aislada especialmente en estos días de frío, pero Lorena con apenas 28 años, nos cuenta su lado de la historia sin dejar de recalcar que “El sillón de mi madre me queda muy grande”; ella es quien ahora lleva adelante la Casa Hogar Regalo de Dios en San Luis Potosí, al norte de México, junto con su hermana. Según ella “No es una locura, es un sueño que mi madre está haciendo realidad a través de estos niños, ella es un ángel que vino a enseñarnos muchas cosas a muchas personas. Es una historia un tanto triste pero tan real como que ustedes están aquí: Mi mamá es enfermera y trabajó mucho en el área de urgencias y pediatría, y le tocó muy de cerca ver niños consumidores de psicotrópicos especialmente cocaína, y esos niños no eran aceptados en ningún lugar. Al verlos sufrir, aunque estaba sola con 4 hijos, se le olvidó todo lo demás y decidió hacer una casa para que no haya niños tristes como ellos. Mi madre con 36 años empieza a trabajar con estos jóvenes, los muchachos “banda” (callejeros, de las pandillas) farmacodependientes; yo era pequeña, pero siempre estábamos metidos en todos lados con mis hermanos. Con la ayuda de un cirujano plástico y un psiquiatra lograron fundar de casa Baroca, que son las iniciales de sus apellidos. Rentábamos una casa pequeña, donde venían, comían, y así empezaban a vivir un ambiente distinto, luego llegó un momento donde no necesitaban estar en la calle; de a poco fueron saliendo adelante, tenemos muchas costureras, enfermeras, psicólogos, médicos. Luego cambiamos por niños, para cambiar la perspectiva de la vida desde más abajo para evitar que lleguen a perderse en las drogas.”

Lorena tenía tan sólo 8 años cuando su mamá empezó con la Fundación, y lejos de sentir celos por compartir a su mamá, se sentía feliz: “Para mí era mágico ver tanta gente, porque todo el mundo nos cuidaba, nos traían paletas y dulces, era como tener muchos hermanos. Creo que siempre tuve conciencia de que mamá ayudaba a todos, siempre ha sido muy de ayudar a los demás, pensar en la gente, tenerles cariño; siempre había alguien en casa que ayudaba o era ayudado.” Al mismo tiempo comenzaron las visitas al Basurero de la ciudad, detectando necesidades y llegando a la conclusión de que los más niños eran los más necesitados de un cambio de ambiente. “Las visitas al basurero son para que la gente se socialice, vean que hay alternativas de vida para sus niños. La primera vez que mi mamá nos llevó yo tendría unos 13 años, y en ese momento había unos hoyos gigantes sin respiraderos, había niños gateando en la basura; era muy feo, muy triste, y yo dije: ‘Yo puedo hacer algo, yo tengo mi cama, mi casa, mi madre, mis 3 comidas, y ellos no tienen nada.’ Hay un mundo paralelo y muy triste, personas que no puedes reubicar y a la vez niños a los que tienes que cambiarles la vida, demostrarles a sus papás que hay otro lugar donde los niños pueden crecer sanamente. Hay gente que no sale de ahí y no sabe lo que existe afuera. Se hace una labor de convencimiento diciéndoles que mientras ellos se establecen en un trabajo sus hijos pueden tener otra alternativa de vida. Y luego cuando se vienen para acá los chiquitillos aprenden de higiene y otras costumbres y ellos mismos terminan siendo el factor de cambio dentro de la familia. Cuando regresan a sus casas su actitud ha cambiado y les escuchas decir: ‘Oye mama, báñate que hueles mal’, o también ‘Quítate los piojos, péinate, ponte zapatos’ ¡A sus propios padres, con la sinceridad directa de los niños! Entonces ellos mismos empiezan a generar un cambio; lo ideal es que vuelvan los fines de semana para ir sembrando esto en sus casas. Incluso niños víctimas de violencia familiar, que llegan jugando juegos violentos, con el tiempo terminan jugando a juegos inocentes como las princesas; de a poco van cambiando sus costumbres, volviendo a la inocencia de la niñez.”

Lorena tiene el apoyo incondicional de sus 3 hermanos, junto con quienes están comprometidos con la Fundación. Son las 2 mujeres menores quienes están todos los días en el Hogar dividiéndose las mañanas y las tardes, con el apoyo de los hermanos varones que se ocupan de coordinar reparaciones, electricidad, carpintería y ayuda de todo tipo. Su papá los apoya como abogado, pero la verdadera argamasa que une todos estos componentes es su mamá, Silvia, quien ahora se encuentra cuidando su salud por problemas respiratorios, seguramente producto de las visitas al basurero. Como bien resume Lorena, “Yo tengo una familia en pedacitos, es como los dedos de una mano: cada uno se ve sencillito, pero cuando se juntan… ¡Ahí sí que hacen toda la diferencia!”

Sin duda cuando algo se vive desde adentro, se ‘mama’ desde niño, es difícil de desarraigar. Lorena siempre vivió de cerca el trabajo servicial de su madre sin cuestionárselo, silenciosamente presente. “Siempre hemos tenido la opción de dejar esto, mi madre siempre nos ha dado esa libertad; sino estoy segura que hubiéramos ayudado de otra forma. Hace como 10 años un día yo ya estaba fastidiada de tanta gente, rebelde, y me tocaba buscar a los niños en la escuela; subieron al carro muy contentos, se pusieron a cantar bien fuerte la canción de moda que estaba en la radio, sonreí y me dije: ¿Qué voy a hacer, encerrarme para ir de la casa al trabajo? ¿Y todo lo demás donde va a quedar? Esa no es mi vida, mi vida es ésta. Mucha gente no lo entenderá, no ha sido fácil económicamente, no tenemos apoyo del gobierno, sólo nos apoyan familiares, amigos, todo privado; pero en lo personal no elegiría otro camino nunca. Podría haber miles de vidas distintas, pero ¿me sentiría plena? Me llena tanto que lleguen los niños y me abracen, o que venga Vero con sus 4 añitos a preguntarme si quiero un plátano; ella no tiene dinero para un plátano pero sabe que puede disponer de los plátanos que están en la cocina y felizmente me los ofrece.”

Hay además otros ingredientes que le añaden cariño y espontaneidad a esta bolsa de m&m’s como su fiel amigo de 4 patas: “Greñas”, cuyo pelaje blanco y gris se nos apega pidiendo cariño. “Todos juegan con Greñas, necesitamos que los niños se fortalezcan, que creen vínculos nuevos de amistad; cada niño es muy diferente, tiene que aprender a ser fuerte, y a tener la fe de que las cosas van a estar bien, para no perderse y abandonarse en el camino de las drogas cuando tenga alguna desilusión. Nosotros somos muy apegados a Dios, sabemos que la fe mueve montañas. Creemos que Dios te pone en el lugar y en el momento justo en el que tienes que estar. Cuando yo me desesperaba, mamá me decía, ‘Tú ten fe en Dios y las cosas llegan solas.’ Y de verdad que es muy cierto; van a ver que afuera dice ‘Casa Hogar Regalo de Dios’: eso es una enseñanza muy grande para todos nosotros, siempre llega ese rayito de luz, aparece alguien con algo que nos hace falta. Todo esto es un engranaje, donde la piedra fundamental es mi madre; la gente confía en ella, donde ella va se impone, con una palabra te puede desarmar y sacarte toda la tristeza que traes.”

Las dos hermanas odontólogas dividen sus agendas así: por la mañana Lorena trabaja en el consultorio y las tardes las dedica al Hogar, y su hermana viceversa. De su trabajo aportan una parte a la Fundación, y con la ayuda de otros miembros, persiguen el objetivo de una Clínica Odontológica : “Mi sueño es poder ayudar a niños de muy escasos recursos para poder prevenir esas infecciones fuertes que sufren, todavía hay mucho por hacer, aunque apareciera el príncipe azul y me llevara a Nueva York, haría lo mismo allá, apuntaría al servicio, ayuda, caridad.” Y no le preocupa la ropa ni los bienes materiales: “No me hace falta más, yo les enseñé a hacer bisutería, y eso es lo que llevo puesto; el dinero va y viene, claro que tengo aspiraciones materiales como todos, espero algún día tener mi propio hogar, pero no significa que voy a dejar esto, por nada del mundo.” Su agenda está completa de lunes a lunes, incluso los fines de semana atiende pacientes, y si le sobra un espacio lo reserva para ir al parque con los niños o dormir un rato más sin despertador.Para todo hay tiempo, el tiempo sobra, hay que saber coordinarse, más cuando es por amor.

A pesar de la fortaleza que percibimos en la familia, hubo momentos muy difíciles en los que también su madre, Silvia quiso bajar los brazos y le dijo a Lorena: “¿Sabes qué? Vamos a cerrar, voy a entregar a los chiquitos, firmar los papeles y ya.’ El día de la firma, de la nada apareció el primer chico que estuvo con nosotros ya adulto, Jorge, y le dijo: ‘Mamá, vengo a saludarte, te quiero dar las gracias por todo lo que hiciste por mi; aquí traje a mis hijas para que conozcan a su abuela.’ Ella pensó: ‘¿Cómo? Así me lo mandaste a decir, Dios?’ Así que fue un tanto graciosa la historia pero muy cierta. Nada más hay que tener mucha paciencia y mucha fe, cuando uno pierde la fe, pierde todo. Dios trabaja de maneras completamente distintas y sin ninguna razón. No las entendemos, no las vemos, pero el de allá arriba dice: ‘Esto tiene una razón de ser’. Yo no pensé conocer a unos argentinos este año, y ustedes no esperaban conocer a una mexicana loca como yo, pero Dios te pone en el lugar exacto en el que debes estar.”

la dulzura en persona...los chicos fascinados con Gardenia! Bailando el infaltable Tallarin!!

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2 pensamientos en “Amor a la mexicana

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